Gracias, María.
Me encantan los premios en general, ganarlos en particular, y que me lo concedas tú mucho más. Y diréis: ¿ésto último, Ramma?…. Pues sí, más me gusta si me lo dá María. Es como si un premio de música, te lo dá Mark Knopfler. Es más valioso, ¿no?

Pues eso: que María me concede el Premio “Seis palabras”, que lleva aparejado éste dibujo de arriba, y exige definirse en sólo seis palabras.
¿Ardua tarea? Pues no. Aunque tiendo a explayarme y sobre-utilizar palabras sobre todo al escribir, una de mis virtudes es la capacidad de síntesis. Y otra, mi capacidad de decisión. No tanto para “hacer”, sino más bien para decidir “qué es lo que hay que hacer”. Espero haberme explicado bien.
Así que podré fácilmente decidir qué seis palabras creo que me definen mejor. Una vez decididas y expuestas, daré rienda suelta a mi verborrea, e inundaré el post de innecesarias explicaciones.
Intenso, curioso, sabio, discreto, elegante y valioso.
- Intenso: Aunque para desplegar ésto en sociedad, reconozco que hace falta “haberme ganado” antes. Si no es así, verás a alguien despreocupado y ausente. Pero Una vez entres en mi vida con los dos pies, notarás que doy fuerte, que me implico, que sufro, que me alegro, que siento, y que pienso con mucha intensidad. Dedico todos los minutos libres del día a revolver en los asuntos de la gente que me importa, a procurar ser útil en sus problemas, a hacer por ellos lo que hay que hacer. Precisamente por ello, si estás fuera me verás “en la luna”. No estoy en la luna. Estoy en los asuntos de la gente que me importa.
- Curioso: Siento curiosidad por todo lo que me rodea. Obsesión “enfermiza” por conocer todos los detalles, por notar todas las señales. Quiero saberlo todo. Eso no siempre es bueno: capto muy rápidamente que algo no va bien, y también me equivoco a veces, y veo cosas que no son. Pero en general mi curiosidad me permite adelantarme a las jugadas. Por eso parece que nunca nada me sorprende: ya lo tengo visto, ya lo he notado. Y por supuesto, ya me he comido la cabeza con ello, si es algo importante.
- Sabio: ¿Suena mal? Me la suda. Lo soy. Tengo mucho que aportar, mucho que ofrecer, en casi todos los ámbitos de mi vida. Soy un sólido apoyo, porque siempre puedo dar una solución, y porque me implico en la gente que quiero. Además a lo largo de mi vida me he cruzado con gente de mucha clase, y gracias a mi “curiosidad”, he aprendido mucho de todos ellos. Aunque no lo parezca, el hecho de tener curiosidad e intensidad como modo de vida, hace que cuando llegas a una edad tengas un bagaje importante de experiencias y vivencias. Y todo eso que no es poco, está a disposición de los demás. Sé que soy capaz de ayudar, y lo hago.
- Discreto: No me gusta llamar la atención, me gusta estar en segundo plano, escuchando, observando, esperando, pendiente pero suave. Igual que soy “activo” a tope cuando creo que se requiere, soy muy “pasivo” cuando no. Igual es por mi propia intensidad. No quiero chirriar, porque si entro, doy fuerte. Por eso prefiero que me llamen y no llamar, que me busquen y no buscar, que me den la palabra y no tomarla, que me propongan un plan y no inventarlo yo (porque mis planes son muy potentes. El último fué “vamos a Paris”).
- Elegante: Por supuesto no me refiero a una cualidad física, aunque últimamente parece que voy mejorando también en eso, sino que me refiero a un “saber estar”. Evito líos, soy suave y muy presentable, puedo hablar de muchas cosas, y tengo, aunque de mano las oculto (por mi discrección), muchas habilidades sociales. Hay quien llama a ésto “tener clase”. Yo creo que no es lo mismo. Ser elegante es algo que puedo proclamar yo mismo, sin embargo la clase es algo más: implica que lo digan los otros. Uno no puede decir de sí mismo que tiene clase. Sin embargo sí puede considerarse elegante. No es lo mismo. Por ejemplo: María tiene clase. Y no por ser profesora!!!!
- Valioso: Quien tiene la suerte de estar o haber estado “dentro”, sabe que soy una máquina a su servicio. Soy entregado, alegre, comprensivo, observador, eficaz, y lo doy todo a quien quiero ver feliz. De hecho, no me gusta muchas veces comprobar como la gente “no hace uso” del potencial Ramma que tienen a su disposición. Mucha gente no sabe lo que yo haría por ellos sin que me cueste. Es más, a mí me encantaría que lo comprobaran. Y no lo saben porque soy discreto
No sé, María, si lo que he escrito cubre tus espectativas al concederme el premio. Pero me ha gustado pensar en ello para hacerlo, me lo he tomado en serio, y creo que consigo decir cosas que no sabías.
PD: Tengo muchisimas cosas malas, pero realmente no creo que me definan. Sería injusto conmigo mismo si lo considerase así. La única un poco discutible es “curioso”, porque hace que algunas veces cometa errores graves con gente importante, al sobreestimar mi capacidad para captar, y tomar por ello impresiones equivocadas. Las demás dicen de mí que soy un gran tipo. Como de hecho soy.
pues debes de ser “la leche”, me quedo con ganas de conocerte
Me gusta que la gente se defina por sus virtudes…
Un besazo!
Igual se dá, Evemary.
Como tú misma has dicho no hace mucho, el mundo es un pañuelo.
Bebitaaaaaaaaaaaaa!!!!! Cuanto tiempo sin verte, carajo. ¿Donde te habías metido?
No me he ido, eh? Te sigo leyendo tanto como antes… Es sólo que se me olvidaba comentar, pero ya no… Jeje! Muaaaka!
Enhorabuena