Olvidar?
Ultimamente en mi vida sólo cabía una cosa, un tema, un “asunto”. Y más últimamente, ese “asunto” se fué, y dejó en mi vida todo el hueco que antes ocupaba, entero libre. Así es que andaba ingrávido, descorazonado, vacío, etc…. todo eso del anterior post y el anterior al anterior.
Es algo que, por su importancia, me afecta en todos los frentes de mi vida salvo curiosamente en el frente laboral. Por suerte, la única influencia del “asunto” a nivel laboral, es positiva. Como sabéis, gracias al “asunto” he conseguido un ascenso significativo, porque me ha hecho moverme en ese sentido olvidando mi proverbial comodidad vital, que tan bien me define. El “asunto” me hizo moverme, he conseguido reconocimiento y pasta, y eso es bueno.
Pero en lo demás, la experiencia potente y la pena que me inunda lo impregnaron todo: el blog, mi vida social, mi vida familiar, mi mundo interior…. Todo eso anda espeso, dolorido, torpe, ausente. Recuperándose.
Que ahora escriba aún sobre el asunto no significa que no lo haya superado, porque extrañamente debo decir que lo he superado. Si. Hace tiempo que miro hacia adelante. Hace tiempo ya, que el asunto no es más que recuerdos intensos, y el hueco enorme que dejó al irse. Y nada más. Hace tiempo que sé que no volverá. Hace tiempo que sé que la quiero en vano.
Pero ese hueco es lo que queda en mi, y realmente escribo sobre ello aún porque no sé de que otra cosa escribir. Además, claro está, de que “ya toca” post.
Hasta que mi vida se vaya llenando de nuevo de otras cosas, lo que hay es un vacío. Ya noto cambios, y es que la gente querida hace milagros: mi chispa vuelve, mi sonrisa también, mis costumbres, mi autoestima, mis ganas de escribir.
Sigo adelante, pero no olvido. Y de eso precisamente quería hablar hoy. En mi dolor, mi gente querida se ha volcado para ayudarme, y hay una idea recurrente en sus palabras de apoyo y ayuda: “olvídala”.
No lo entiendo. ¿Es que el hecho de olvidar es algo que se pueda hacer voluntariamente? ¿es que sirve de algo realmente? ¿Acaso “intentar olvidar” no implica expresamente recordar? ¿no es la vida precisamente recordar las cosas buenas que nos pasan y aprender de las otras? ¿no es eso la experiencia? ¿No es eso la memoria? No se puede olvidar voluntariamente. Y menos lo bueno, carajo. Porque sí, acepto que realmente lo último del asunto son cosas negativas, malas, que duelen. El “asunto” no acaba bien, parece lógico querer olvidar.
Pero el “asunto” en general no es sino positivo. Por eso duele su final. Por eso importa, por eso afecta y arranca lágrimas. Porque fué bueno. Muy bueno. Me niego a olvidar, porque además, insisto, no creo que se pueda hacer voluntariamente. Ni se puede ni se debe, ni es sano. Olvidaré poco a poco si la vida me dá nuevas vivencias que vayan apartando de mi memoria las anteriores. Si ocurre, pasará. Y si pasa pronto, será señal de que no fué tan grande. Pasará o no pasará. Pasará antes, o pasará después, o lo que sea que pase. Pero eso de “venga, Ramón, ahora a olvidar”….. eso no funciona. Y menos mal. Porque hay muchos recuerdos, y me siguen por todas partes.
Cuando salgo de casa a las 7 de la mañana, aún pienso que ahí podría aparecer por sorpresa, a la vuelta de la calle. En la pared de mi cuarto aún hay una marca de su cinturón, y me recuerda cuando la hizo. La puerta de mi casa aún me recuerda a algunas despedidas. Cuando me tumbo boca arriba en mi cama aún la veo tapándome el techo, y su pelo como una cortina sobre mi cabeza, tapando todo lo demás. Literalmente no veía nada más. Esa imagen queda grabada “para siempre”: su cabeza sobre la mía, separadas por la longitud de su pelo, sus ojos brillantes clavados sobre los míos, incluso en la oscuridad que generaba su pelo. Y en esa penumbra, brillaban intensamente: gritaban “te quiero” y lo escuchaba hasta el carnicero. Cuando salgo de casa y entro en el ascensor, también la recuerdo ahí, viéndonos aquél día por las cuatro esquinas en los espejos. Al salir al portal, también la recuerdo ahí, a oscuras, cogiéndonos las manos, encadenados a nuestros ojos, besándonos despacio pero con prisa, siendo “casi-cazados” por el vecino. El primer banco del paseo central del parque, sede de nuestra segunda cita, la primera romántica, y probablemente donde estaba cuando se declaró, por teléfono.
Y muchos más. Recuerdos que me recuerdan cosas. Nadie me quiso como ella. Nadie se ilusionó conmigo nunca de esa manera. Nadie me dijo nunca cosas ni medianamente parecidas, de bonitas y emocionantes, a las que ella me decía las veces que desataba sus sentimientos cara a cara. Y mira que me han querido…. ais…
Recuerdos. Quizá se vayan borrando, porque realmente son recuerdos irrelevantes en el fondo. Hay otros más profundos. Ese mensaje. Ese mensaje… que se convirtió en nuestro objetivo. Ese objetivo que no llegamos a alcanzar. Aunque por lo demás fué sólo uno de tantos que intercambiamos, tan bonitos… ¿algún día lo olvidaré? quizá….
Tú siempre me haces feliz. Me gustaría estar 25 horas al día contigo, echarme junto a tí, apoyándome en tu pecho y levantarme contigo. Ser tus ojos para ver lo que tu ves y tu corazón para saber si lo que sientes es tan fuerte como lo que yo siento por tí.
Ella, el 31-10-08. A las 20:14.
Muchos recuerdos, que deberían doler, y que quizá ahora en la inmediatez de lo reciente duelen. Pero realmente no son ellos los que duelen. No es dolor, sino emoción. intensa emoción, porque recuerdan vivencias irrepetibles, sentimientos verdaderos, momentos mágicos. Que no volverán. Eso es lo que duele. Y jode saber, que quizá la vida y mi subconsciente, en su infinita sabiduría, los relegue al olvido.
Porque no podemos olvidar conscientemente. No hay un interruptor en la cabeza para olvidar. No debemos ni intentarlo. Lo que hay que hacer, creo yo, es recordar lo bueno, aprender de lo malo y seguir adelante. Seguir adelante, y recordar, pero sin que los recuerdos nos hagan quedarnos mirando atrás.
Seguimos adelante, Ramón. Sin olvidar.
PD: la canción que ilustra el post (además de ser un temazo) habla precisamente de olvidar, y demuestra que “queriendo olvidar” no se olvida. Lo que olvida es la vida, que pone cada vivencia en su sitio poco a poco en la memoria. La letra de la canción no la suscribo en absoluto, ni tiene que ver nada con el asunto.

Cuando alguna historia implica sentimientos como estos, es muy difícil que desaparezcan,y probablemente no desaparezcan sino que se transformarán.Pasarán de ser algo intenso que al recordarlo causa dolor por su ausencia a en buenos momentos que recordar, pero sin dolor.
Cuando decimos “olvídala” sabemos que no se hace automáticamente y que no es fácil, pero lo que en realidad te decimos es “mira adelante y sigue tu camino sin seguir sufriendo”, aunque esto tampoco sea fácil.
Ánimo ¡¡¡¡
Lore
12 Abril 2009 a 11:26 am
Uno de mis quesos preferidos es el Gruyere. Está lleno de agujeros y de vacíos, pero precisamente ahí reside su encanto
Míriam
12 Abril 2009 a 12:18 pm
Hace unos días oí una canción que decía algo como “Hay quien dice que no existe un dolor peor que el olvido, pero duele más no poder olvidar” Qué razón, no se puede, aunque queramos, que a veces ni queremos. Porque la cuestión no es olvidar sino aprender a vivir con algunas experiencias por las que pasamos. Grandes amores, grandes vacíos, poco a poco se irán llenando, a veces de forma muy lenta, pero mirar hacia delante ayuda mucho.
Los recuerdos ocuparán el sitio que el tiempo les asigne, los buenos dejarán de doler aún sabiéndolos irrepetibles y se mantendrán a flote en nuestra memoria, y los malos se irán hundiendo con las cosas que no nos aportan nada bueno y nos hacen daño, o así debería ser. No es que los olvidemos, es que pasan a ser menos importantes, para ceder su lugar a cosas que valgan la pena de verdad.
Mari
14 Abril 2009 a 11:13 pm
Hola Ramma. No es facil olvidar lo se, pero es bueno seguir adelante para tener nuevas vivencias e ir olvidando las anteriores. La verdad es que esos recuerdos duelen porque te recuerdan lo que no tienes, pero también te recuerdan todos esos momentos felices que pasaste con ” el asunto”.
Espero que poco a poco vayas pasando este mal trago y vuelvas por tus fueros. Para cualquier cosa ya sabes donde encontrarme, asi que nada mas. Espero que nos veamos pronto.Un abrazo, amigo
david
15 Abril 2009 a 11:45 pm
Pues que decirte, que llevas razón en lo que dices, estoy cansada de que la gente diga “olvida”, coño! no se puede, es mas, hay veces, que como dices, es uno mismo el que no quiere…
Y tranquilo, que no es que queramos olvidar, es el tiempo el que nos ayuda a hacerlo… el tiempo y las personas que aun quedan por llegar
lo malo de todo esto, es que cuando ya haya pasado ese tiempo, y creamos que lo tenemos olvidado… zas! volverá… y diremos… “que bien estuve durante aquel tiempo…”
Ais… ánimo!
Fany
30 Abril 2009 a 10:10 pm
qué bien estuvimos durante aquél tiempo…..
ais…
Gracias, Fany.
ramma
3 Mayo 2009 a 12:52 am