Consejos vendo…

… que para mí no tengo. Esto también podría llamarse “momentos verdad”.

Esta manía que me ha entrado desde hace 4 años de dar rienda suelta a mi vida interior (o mejor a mi vida anterior) sumada a el vicio de desparramarme en un blog, hace que todo lo serio que se cuenta en mi presencia me suene conocido sin remedio, que nada realmente me sorprenda, que todo me lo huela, que antes de que me digan algo intenso, yo ya lo sepa.

y casi que dá igual que disimule, haciéndome el tonto, o el despistado, o preguntando retóricamente lo que ya sé, o diciendo tonterías para que no se descubra que estoy realmente de vuelta. Pero es así: para los demás soy una eminencia (no para ellos, sino más bien para sus asuntos) y me descubro diciéndole al otro lo que debería decirme a mi mismo.

Y por otro lado, esa provervial manía de darle cuartelillo a los satélites, hace que en realidad nunca (o casi nunca) esté lo suficientemente cómodo para decir las cosas que realmente pienso, y siempre elijo la variante “políticamente correcto, aunque algo travieso”. Y es que, que a éstas alturas vengan a decirme “la verdad de la vida”, pues vamos, que no. Sobre todo si la verdad es esa. Que la vida tiene muchas verdades más verdaderas. Nos ha jodido.

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