… la menos tetuda.
El mundo al revés, como siempre, Ramma. La ocasión la pintan calva, hay que decir “sí”, quieres decir “sí”, debes decir “sí”, puedes decir “si”, te piden que digas “si”… de nuevo surge una “salida” en tu autovía, y tú decides (bueno, no decidí aún, pero será) seguir cómodamente por el doble carril, a 120, sin tocar la palanca de cambio, en quinta, sin apenas girar el volante, con rock convencional en el pepinazo.
Carajo, que ésta vez no es elegir, que ésto es más fácil: es decir “si”, y adelante. Se me ocurren pocas cosas a favor del “no”, pero bastarán. Y luego me quedaré “en la banda” viendo cómo “juega” el equipo, imaginando cómo jugaría si yo hubiera ocupado ese hueco, que estaba hecho para mí, sabiendo que debería estar ahí. Ais, Ramón…
Nado, nado, nado, veo la orilla, me Sigue leyendo